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Como aplicarse un Ovulo Vaginal


Los óvulos o supositorios vaginales son preparaciones solidas, son una forma de administrar distintos tipos de medicamentos: estrenos, antibióticos, antiinflamatorios, etc.





Tienen forma de bala o almendra y deben ser insertas en la vagina con los dedos o a través de un aplicador.

Habitualmente son de color blanco, pero pueden ser amarillos o cafe, produciendo al día siguiente un flujo de ese color, que no es de preocupación






Como colocar un ovulo vaginal correctamente:



  1. Lávese las manos
  2. Saque el óvulo de su envoltorio
  3. Sientese o acuestese con las piernas dobladas y separadas como lo indica la figura adjunta
  4. Separe los labios menores con una mano para poder acceder con mayor comodidad a la entrada de la vagina
  5. Con la otra mano inserte el óvulo, primero desde la parte más delgada del ovulo, empuje lentamente con los dedos tan adentro como sea posible.
  6. Idealmente aplicar el óvulo al acostarse, cuando ya no se volverá a levantar. Si no es posible, permanezca acostada al menos 15 min.
  7. El óvulo se fundira con la temperatura corporal, liberando el medicamento y distribuyéndose en la cavidad vaginal.
  8. A la mañana siguiente puede presentar un flujo genital de aspecto cremoso, es normal.






Recomendaciones para evitar o tratar una Vulvovaginitis

La vulvovaginitis es una inflamación o infección de las paredes vaginales y vulva, se caracteriza por cambios en el flujo vaginal asociado a picazón y/o prurito genital.





La vulvovaginitis puede afectar a a niñas, adolescentes y mujeres. Puede ser causada por bacterias, hongos, virus, parasitos, también puede ser producida por algunas enfermedades de transmisión sexual, así como por sustancias químicas variadas que se encuentran en baños de espumas, jabones y perfumes. Una mala higiene, pedacitos de confort, cuerpos extraños también puede producir vulvovaginitis, especialmente en niñas.



Recomendaciones para evitar y tratar una vulvovaginitis:



1) Realizar aseo de la zona genital solo una o dos veces al día. Aseos muy frecuentes predisponen a vulvovaginitis.
2) El aseo genital debe ser solo con agua, no usar jabón de ninguna tipo.
3) Usar ropa interior completamente de algodón.
4) Evitar colocar y sacar ropa interior con los zapatos puestos
5) No usar protectores diarios a menos que sea realmente necesario (flujo menstrual)
6) Evitar el uso de ropa muy ajustada (especialmente pantalones de lycra o nylon)
7) No realizarse ducha vaginales.
8) Tanto al orinar como al defecar, la limpieza genital  posterior debe realizarse desde adelante hacia atrás para evitar llevar bacterias desde la zona perianal a la region vulvar
9) Uso de preservartivo durante actividad sexual de riesgo
10) Evitar actividad sexual con multiples parejas

Consultar cuando se observan cambios en el flujo vaginal, si se aprecia irritación, sequedad, picaron, o cualquier síntoma poco usual.

Vulvovaginitis en las niñas

La fortaleza de las mujeres se pone a prueba día con día, incluso desde pequeñas, ya que deben enfrentar muchas enfermedades propias de su condición de mujer.

Es frecuente diagnosticar la vulvovaginitis en la infancia, especialmente entre los seis y nueve años, y son las madres las que detectan irregularidades en sus hijas y las llevan a la consulta ginecológica-infantil.
El término vulvovaginitis se refiere a la inflamación de la vagina y vulva que se acompaña de flujo. Las madres traen a sus niñas, ya que en general notan un flujo persistente que mancha la ropa interior.

Habitualmente la vulvovaginitis se produce por infección por una mezcla de bacterias que viven normalmente en nuestro organismo. Puede ser desde la vía aérea (nariz-boca) o en la zona anal. Es la propia niña la que lleva los gérmenes, a través de sus manos, a la zona genital.

Hay varios factores que predisponen a las infecciones vulvo vaginales. Es frecuente que la ropa interior sea lavada en la lavadora donde el enjuague puede ser deficiente y los rastros de detergente suelen ser muy irritantes. Que la ropa interior sea sintética provee un aumento de la humedad a nivel genital, favoreciendo la aparición de infecciones. Otros factores que predisponen a la aparición de esta enfermedad es la higiene inadecuada o excesiva, el uso de protectores diarios, uso de jabón, talco o desodorante íntimo, factores anatómicos, hábitos exploratorios y masturbatorias propias de la edad.

Las niñas más pequeñas también suelen descubrirse sus genitales, se introducen de manera accidental cuerpos extraños como pedacitos de papel higiénico o partes diminutas de juguetes lo que puede provocar un flujo genital persistente de mal olor.

Al contrario de lo que la gente pudiese pensar, el abuso sexual no es la primera alternativa que el médico piensa como causa de vulvovaginitis, ya que generalmente esta infección se produce por un crecimiento de microorganismos que viven habitualmente en otras zonas de nuestro cuerpo (boca, nariz, zona perianal) y que la misma niña lleva a la zona genital a través de sus manos. El manejo consiste en identificar las características del flujo, identificar otros síntomas que lo acompañen y mejorar hábitos higiénicos.

En general, hay medidas simples que pueden prevenir esta enfermedad. El lavado frecuente de manos, uñas cortas y limpias, realizar una adecuada limpieza genital para evitar el arrastre de gérmenes desde la zona perianal a la vulvar, realizar el aseo de la zona genital sólo con agua, usar sólo ropa interior 100% algodón y lavarla a mano con jabón neutro y realizarle un buen enjuague. Estas son medidas simples que pueden ser fácilmente adoptadas por la madre.

En caso de que el flujo persista, pese a las medidas anteriores, es importante la evaluación por un especialista.